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martes, 19 de agosto de 2014

Destellos del pasado...


La mente se aferra al pasado, a lo que sucedió, lo que vivimos y fue bueno, lo que tuvimos que afrontar y no fue tan bueno. Salta, como una rana de piedra en piedra sin quedarse mucho tiempo en una de ellas. No es mi caso, mi mente salta poco, pasado y futuro son lo que son, simples fantasías; pero hay fantasías que merece la pena traer a nuestro presente. 

El otro día recibí un correo de mi buen Hermano de las arenas Boabdil El Chico, juntos atravesamos el desierto, juntos avanzamos hasta que las alucinaciones nos acompañaron en aquellas noche de terrible luna.

Recuerdo esa noche, en la que nuestras conversaciones eran con nosotros mismos; de madrugada hablabas solo y, al poco, me di cuenta de que yo también lo hacía. Llegamos a la meta aquel día y eso fue bueno, eso nos unió para siempre. 

Me has regalado esta foto y me ha hecho bien, es el primer recuerdo agradable que tengo del desierto desde que llegué de Marruecos, la primera instantánea que logro ver y se lo debo a esta gran foto y, sobre todo, a ti por recordarme que no todo fue un horror, por nuestra conversación del otro día en la que, una vez más, me di cuenta de quien eres.

Un abrazo Hermano Boabdil

1 comentario:

  1. El Desierto te ha dado muchas cosas o momentos buenos...y uno malo. No mires mal la balanza, algún día volverán a pesar más los buenos en tu recuerdo, como así fue.

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